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Para algunos padres hablar de la sexualidad con los hijos/as, muchas veces resulta difícil e incómodo, y nos guste o no tenemos la obligación de proporcionarles la información correcta sobre el tema, esa es la mejor manera de ayudarlos, teniendo siempre en cuenta la edad y el nivel de comprensión de cada uno de los hijos.
En primer lugar los padres debemos abrir un canal de comunicación con los hijos/as desde temprana edad, para que cuando llegue el momento de hablar de temas difíciles como el de sexualidad el canal esté abierto. Una de las principales trabas a la hora de hablar sobre sexualidad es que los padres no saben qué y cómo hablarles a sus hijos/as, porque ellos mismos no conocen el tema en profundidad. Los padres deben informarse y capacitarse para saber cómo ir transmitiendo la información a sus hijos/as a medida que van creciendo. ¿Cuándo empezar a educar sexualmente a nuestros hijos?
En realidad, uno educa a sus hijos sexualmente todo el tiempo, desde que nacen, con nuestras palabras, ademanes, gestos, acciones y también con el silencio. No sólo se educa con información, sino que nuestros valores y actitudes también son importantes opuesto que también los transmitimos. Debemos hacer la distinción entre sexualidad y sexo dado que son dos cosas diferentes, cuando pensamos en sexualidad esta incluye la relación hombre mujer. Por lo tanto nuestros hijos van a experimentar su sexualidad desde siempre, por ej: a mi nena le gusta un compañero del jardín, eso es sexualidad / no sexo. Teniendo esta distinción clara empezamos a comprender como nosotros, los padres somos los educadores primeros y fundamentales de nuestros hijos en este plano. El más importante educador sexual de nuestros hijos/as somos los padres… y no lo podemos evitar. Como padre o madre, somos quienes más influyen sobre el desarrollo y las actitudes sexuales de nuestros hijos. La experiencia familiar que rodea al niño/a desde su nacimiento determina hasta que punto nuestro hijo/a va a tener sentimientos saludables y positivos sobre la sexualidad. Como trata mi padre a mi madre y viceversa, que rol cumple cada uno en la casa y en la sociedad, como se comportan en relación al otro e individualmente. Saber qué y cómo hablarle acerca de sexo a un niño/a no es fácil. Por eso es necesario que los padres estemos informados y capacitados para saber responder con conocimiento. Si un niño/a mas grande pregunta “¿De dónde vine yo?” el padre o la madre puede decir primero “¡Qué pregunta tan buena! ¿Qué piensas tú?, ¿qué crees tú?, ¿qué sabes tú?, ¿de dónde sacaste la pregunta?, ¿qué te han hablado de eso?. Esto logra tres cosas: primero, aclara lo que el niño está realmente preguntando (él o ella tal vez sólo quiere saber si nació acá o en EEUU o en el país de los papás, y en este caso no tiene que explicar nada de lo que temían); segundo, les da a los padres el tiempo de pensar sus respuestas; y tercero, les da el sentido de cuanto ya sabe el niño. La segunda respuesta puede ser simple y honesta: “Empezaste siendo un huevo chiquito adentro del cuerpo de mamá.” Solamente con esto puede quedar conforme su hijo, (aunque tal vez no), pero así deja la puerta abierta para más discusión. Esto no significa cerrar el canal de comunicación, sino permitir que el diálogo continúe involucrando al niño/a para que responda con lo que sabe. Algunas veces los niños/as ya tienen la respuesta, lo que pasa es que quieren someterla a verificación.
¿Y que hay cuando nuestros hijos ya son adolescentes?
Con los adolescentes necesitamos mayor información y dirección para poder ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a sus comportamientos sexuales. A pesar de la importancia que tiene la información sexual en la adolescencia, muchos padres y madres evitan o posponen esta discusión con ellos, o le delegan la responsabilidad a la escuela. Para hablar de nuestro país podemos decir que en la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud 2008 un 39.9 % de los adolescentes y jóvenes encuestados mencionan a sus padres como principal fuente de información en temas de sexualidad y un 36 % pone a su centro educativo como principal infor5mante en estos temas. Estudios realizados en Estado Unidos indican que cada año cerca de un millón de adolescentes queda embarazada y tres millones se contagian con una enfermedad transmitida sexualmente. Y no hablamos exclusivamente de los sectores mas empobrecidos, a diferencia de Latinoamérica, donde no tenemos claro si el embarazo adolescente reproduce la pobreza o se produce como consecuencia de la misma.. Por eso, con los adolescentes es importante hablarles acerca de las responsabilidades y consecuencias de tener una vida sexual activa. El embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y los sentimientos o emociones, la relación con personas de otro sexo, diferencias y similitudes de género. Todas estas cosas determinarán la vida sexual de nuestro hijo, por ende la vida social, familiar, y emocional. Por buena que sea la educación sexual en la escuela esta siempre resultará insuficiente, puesto que los referentes de vida de nuestros hijos somos los padres. Por ende ninguna información recibida fuera de el hogar será verdaderamente integrada psicoemocionalmente por el niño o joven si esta no es discutida y hablada en su familia. Los padres somos para este tema como para todas cosas importantes en el crecimiento de nuestros hijos los docentes referentes por excelencia, para la asunción real y efectiva de determinados cosas lo primero siempre será el vinculo y la comunicación familiar.
Algunas técnicas para llevar una buena conversación con nuestros hijos/as
• Estimularlos a hablar y a hacer preguntas. • Usar un lenguaje claro y llano. • Establecer relación entre el amor, el sexo y la intimidad. • Mantener una atmósfera calmada y libre de críticas para sus discusiones. • Discutir la importancia de la responsabilidad. • Mantenerse siempre dispuestos a contestar las interrogantes del/la adolescente.
A corto o mediano plazo, los más beneficiados con un tipo de conversación abierta y sincera, serán nuestros hijos/as, pues esto les servirá para no sorprenderse cuando escuchen en la calle alguna expresión relacionada a la sexualidad y el sexo. Es indudable que no podemos evitar que nuestros niños/as se vean envueltos en conversaciones que según nuestras creencias puedan resultar deshonrosas o atrevidas, lo que sí podemos hacer es prepararlos para cuando esto ocurra. La sexualidad como actividad trasciende los fines de reproducción de la especie, es una forma de comunicación humana que enriquece a quienes la practican, brindándoles satisfacción física y emocional. Al hablar de ella con nuestros hijos debemos encararla como tal, tratando de no trasmitir mitos, miedos o prejuicios. Si logramos transmitir que la premisa para un ejercicio sexual saludable es la responsabilidad, habremos dado un paso importante en el desarrollo de nuestros hijos hacia su vida adulta.
Fuente: ecosregionales.net
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Lic. Alejandra Espíndola Puentes. Lic. Javier Martínez Gaitán. |