
La píldora azul nació para combatir ‘el gran problema’ de los hombres. Ahora, los laboratorios se lanzan a buscar soluciones a la inapetencia sexual femenina. ¿Campaña de la industria farmacéutica? ¿O la gran esperanza… ‘rosa’?
El día que cumplió 62, Marta se fue a dormir a otra habitación. "Ya tenemos una edad para dormir en camas separadas. Y punto", le soltó a su marido después de media vida de habitación compartida y tres hijos en común. Al parecer, el marido abandonado se había venido arriba en los últimos meses después de que su urólogo accediera a recetarle "eso de la Viagra" que él llevaba tiempo pidiéndole. En la siguiente consulta el hombre le puso al médico la cajita encima de la mesa: "Mi mujer ya no está para estas cosas". Esta historia es real y frecuente. También lo es esta otra, de signo contrario: La mujer visita a su ginecóloga y cuela el mensaje del marido inapetente: "Pregúntale; según lo que te diga, ya iré yo". A los ginecólogos, andrólogos, sexólogos y urólogos, la casa se les ha llenado de gente con mucha esperanza, poca resignación y, quizá, confianza ciega en la Medicina. "Antes abundaba el conformismo, ahora tengo pacientes de más de 80 años que quieren tener una vida sexual activa", cuenta Eduardo García, urólogo del hospital Clínic de Barcelona. "Hubo un tiempo en que se aguantaban, pero ahora todo el mundo habla de sexo y de orgasmos, y la gente dice: 'Yo también quiero eso", razona Francisca Molero, presidenta de la Sociedad Catalana de Sexología.



Las fantasías sexuales, son algo de lo más habitual y forman parte de la sexualidad de todas las personas. Y si bien, son los hombres los que más se han atrevido a hablar de ellas, las mujeres, también tienen sus fantasías en relación al sexo. 
Una de las disfunciones sexuales más frecuentes que afectan la sexualidad de los hombres, son los problemas relacionados con la erección. El otro gran trastorno masculino tiene que ver con la eyaculación precoz.






