El sexólogo canadiense François de Carufel pasea por los alrededores de la mezquita Hassan II, a la sombra del minarete más alto del mundo. Por un momento, la atención del científico se distrae de los arabescos y se posa en las mujeres marroquíes que caminan cubiertas por una chilaba y un velo. La de verde tiene orgasmos con penetración vaginal. La de azul, también. La de negro, definitivamente no, piensa.